Artículos de opinión

El coronavirus y la práctica deportiva

Ernest Castelló

Doctor en Ciencias de la Educación. Universidad de Valencia.

El presidente de la Comunidad Valenciana,Ximo Puig, ha comunicado las nuevas restricciones, medidas que se llevan a cabo a partir del 1de marzo y durante 15 días.

La falta de concreción en dichas medidas respecto al deporte genera muchas dudas y enfados.

Tiene razón cuando dice que no hay que relajarse y ser rigurosos con las medidas de protección, pero creo, que con los límites expuestos para la práctica deportiva en edades principalmente infantiles (menores 16 años) no están suficientemente justificados. Tampoco está demostrado, ni se aportan datos concretos de fuente fidedignas, sobre el nivel de impacto del deporte en la propagación del COVID.

La OMS viene diciendo desde hace tiempo que la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Los niños obesos y con sobrepeso tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, trastornos osteomusculares, etc.

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por las Naciones Unidas, la prevención y el control de las enfermedades no trasmisibles se consideran prioridades básicas que los gobiernos han de tener muy en cuenta. Entre los factores de riesgo para las enfermedades no transmisibles, la obesidad suscita especial preocupación, pues puede anular muchos de los beneficios sanitarios que han contribuido a la mejora de la esperanza de vida, así como el coste económico invertido para reducir las cifras.

La Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud en 2004 ya pedía de forma contundente y urgente la adopción de medidas mundiales, regionales y locales destinadas a mejorar las dietas e incrementar la actividad física. Entre las recomendaciones propuestas:

  • Limitar la ingesta energética procedente de grasas y azúcares;
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos;
  • Realizar actividad física con regularidad (60 minutos al día).

Sabemos que la actividad deportiva es un gran aliado para la salud infantil y que contribuye al desarrollo integral del niño: físico, psicológico y social. Desde el punto de vista psicológico y social el deporte bien planificado, guiado y controlado:

  • Favorece las relaciones sociales y el trabajo en equipo,
  • Fomenta valores como el respeto de las normas, espíritu de superación y mejora de la autoestima
  • Ayuda a ganar seguridad y confianza en sí mismo y a ser valorado por los demás.
  • Es una herramienta de prevención en el abuso de drogas en la adolescencia.

Desde el punto de vista educativo el deporte a nivel competitivo mejora el rendimiento académico del alumnado según se desprende de la tesis presentada por Ana Capdevila en la Universitat Jaume I de Castellón sobre “El rendimiento académico de adolescentes de 2º ciclo de ESO: Diferencias entre deportistas y no-deportistas”. Además, las conclusiones demuestran que los alumnos y las alumnas deportistas tienen mejores hábitos de estudio, una gestión eficiente del tiempo de estudio y dedican menos tiempo al ocio sedentario que el estudiante no-deportista.

El deporte al aire libre, como el caso del futbol base e infantil, es muy seguro, ya que disponen de grandes espacios y las medidas de higiene que han venido adoptando los clubs son rigurosas.

De hecho, según el Ministerio de Sanidad, en la práctica deportiva al aire libre se han producido menos del 0,34 % de los contagios. También la UEFA emitió un informe, en el que relata que el 97% de los partidos que se han disputado solo el 0,55% de pruebas han resultado positivas.

La ministra de Educación Isabel Celaá, afirma que los centros educativos siguen siendo los lugares más seguros, entonces qué riesgo hay que esos mismos niños estén juntos haciendo deporte. A demás, como he comentado anteriormente no hay datos concretos de la transmisión del virus en el deporte, pero se está observando que la transmisión es muy baja.

Gracias a la labor de los docentes preocupándose por el cumplimiento de los protocolos COVID en los centros educativos, estos son seguros. Por la misma razón, los entrenadores/as y coordinadores/as en los clubs deportivos pueden seguir haciendo que esos mismos niños/as sigan cumplimiento las normas para asegurar la práctica deportiva, al fin y al cabo, ellos también son educadores/as y se ha de confiar en su buena praxis.

Tampoco se entiende, ni está argumentado, que los padres no puedan estar en las gradas viendo los partidos al aire libre con mascarilla, sabiendo que pueden mantener una distancia de varios metros, ya que hay espacio suficiente. Es incomprensible y absurdo, ya que esos padres, en cambio, sí pueden estar en el bar tomándose un almuerzo y quitándose la mascarilla para comer, o en la puerta del colegio, amontonados, esperando la salida de sus hijos.

El riesgo, a la vista de las publicaciones, no está en el deporte, está en el metro donde la gente va amontonada, en el autobús, en las fiestas en pisos, en los botellones, en las calles comerciales de mucho tránsito, en los centros comerciales, en los bares que no se respetan las medidas, en las manifestaciones, etc.

Como conclusión, recordar que el Ministerio de Sanidad recomienda tres cosas para prevenir la transmisión del coronavirus: distancia, mascarilla y ventilación, y el deporte al aire libre, como el fútbol y otros muchos deportes, cumplen dichos requisitos, por qué no confiar en las medidas de seguridad de los clubs deportivos y dejar que hagan deporte y competiciones.

Que cada cual saque sus conclusiones.

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